La reconstrucción necesaria de Venezuela

Así como renueva su vida diariamente un árbol, cuando en otoño van cayendo lenta pero de forma continua y segura sus hojas, así debemos los seres humanos renovar nuestra vida, y especialmente nuestro corazón.

¿Cuántas hojas se caen del alma de un árbol a diario? ¿Cuánto necesitamos renovar nosotros de nuestra alma para alcanzar la felicidad? La vida es una constante lucha por alcanzar ese pedacito de felicidad, esos «momentos» de los que está compuesta la felicidad; la vida es un paseo que debemos vivir con ímpetu, con altura y sobre todo con determinación.

Necesitamos cumplir objetivos para sacar de nuestro lado, de nuestra alma esas «hojas secas» que representan los «momentos» no tan buenos de nuestra existencia.

Los venezolanos necesitamos con fuerza, fe y mucha gallardía arrancarnos del alma lo malo que nos ha sucedido en los últimos 21 años, para reconstruir con buenos «momentos» del pasado, del presente y el futuro lo que debemos ser y hacer de ahora en adelante.

Ha sido un duro transitar este paseo de las últimas dos décadas, sin embargo, con el conocimiento y las ganas de cambiar nuestra realidad, y especialmente de la mano de Dios, vamos a poder lograr grandes metas y objetivos para el bien de todos los venezolanos; debemos estar más unidos que nunca para lo que vendrá muy pronto, para la reconstrucción de una nación ejemplo en toda América, lo vamos a lograr porque estamos convencidos de que los «momentos» de felicidad que necesitan nuestros niños, nuestros abuelos y toda nuestra gente está por llegar a través del trabajo conjunto y la reorganización de toda la sociedad venezolana.

Todos los hombres y mujeres de buena voluntad nos hemos sacrificado para que nazca una nueva Venezuela, una nueva generación llena de fuerza y esperanza renovadora.

Jorge Isaac Jiménez Flores
CNP: 16.658.
Periodista Venezolano

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