¡Venezuela lo es todo! Por: José Leonardo Caldera

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Recientemente se inició un caluroso debate en redes sociales por la opinión de un par de influenciadores que debatían sobre cuál es la realidad de Venezuela. Y partiendo del hecho de que la realidad es una construcción social, podemos definir que nuestro país lo es todo, lo bueno y lo malo, la víctima y el victimario de su propia realidad.

Venezuela es la tierra de los bellos paisajes, pero al mismo tiempo la de lagos y playas contaminadas, somos la gran sabana y al mismo tiempo la deforestación de la selva en torno al arco minero, somos el esfuerzo de quien sale a trabajar todos los días en la madrugada, pero a su vez, somos la “viveza” del raspa cupo, Venezuela es el anhelo de quien se fue del país y también la impotencia de quien se quiere ir y no puede.

Las sociedades según la teoría de Carl Rogers tienden a condicionar a las personas conforme lo que estas consideran socialmente aceptable. Por lo tanto todos en cierto punto actuamos de acuerdo a las expectativas de la sociedad.

Esto nos permite conservar cierto orden, pero a su vez nos hace vivir en una especie de dilema entre lo que racionalmente creemos correcto y lo que instintivamente sentimos y nos da cierto placer hacer. Porque en muchas ocasiones los seres humanos tomamos actitudes contradictorias y hasta autodestructivas.

Por lo tanto, es común que suframos en cierto momento de la desesperanza al ver un día a gente tratando de encontrar comida en la basura y al siguiente día lloremos de orgulloso por los millones de Venezolanos que están triunfando en otras naciones.

Esto lo entendemos una vez que nos permitimos aceptar la idea de que los seres humanos somos altamente complejos y contradictorios y las naciones a su vez se componen por muchos seres humanos.

Nunca he sido fanático de los discursos nacionalistas, ya que nadie escoge de que país ser, o a que raza pertenecer. Lo que sí es inevitable es que nos sintamos parte de una identidad nacional y por lo tanto sintamos afinidad por quienes comparten tanto en la cotidianidad de nuestras vidas, como nuestros gustos e intereses.

Pero ya es hora de plantearnos un cambio como sociedad para lograr un mejor porvenir, que nos acerque un poco más a la justicia, la congruencia y la meritocracia.

Solo de esta manera lograremos alcanzar la reconstrucción de la fibra social que nos permita vencer estos años de crisis.Es por ello que debemos conciliar con la idea de que Venezuela lo es todo y lo somos todos.