¡LLEGARON LOS BOLSOS!

En el mundo de la moda, los bolsos forman parte de los elementos que determinan un estilo y éstos, a su vez, son complementos básicos usados para crear determinado look, igual que el cinturón o los zapatos.

Y aunque las tendencias nunca dejan de existir, algunos prefieren recurrir a la clásica indumentaria por razones personales.

A lo largo de los años hemos visto su utilidad en diferentes facetas de la vida cotidiana. A manera de herramienta, distintos gobiernos han apelado a su inclusión dentro de los programas sociales para mejorar la calidad de vida de los estudiantes, asimismo es un accesorio indispensable para músicos y deportistas, pues, facilitan el traslado de implementos e instrumentos a utilizar.

Últimamente, las administraciones de varios países americanos de índole izquierdista –como lo fue Bolivia y, actualmente es Argentina y Venezuela-, han dado un particular empleo a la tan necesaria prenda que, así como puede hacer lucir elegante y sobrio a cualquiera, tiene la particularidad de esconder las verdaderas intenciones de quien lo porte, convirtiendo en inofensivos corderos a sanguinarios coyotes que visten de blanco satén.

En días recientes, la señora María Palacios, quien estuvo ligada estrechamente al gobierno del expresidente Evo Morales, emuló con su umbroso modus operandi, al empresario venezolano Antonini Wilson.

Ambos personajes intentaron transportar miles de dólares ilícitamente con el objetivo de financiar campañas electorales, comprar conciencias, abultar fortunas e implementar el menesteroso comunismo en Latinoamérica.

Los simpatizantes del mal, hacen cada vez más pesado el espeluznante bolso, confeccionado en oportunidades por grandes diseñadores y diferentes casas de moda a nivel mundial, en variadas medidas, formas y colores donde transportan capitales de dudosa procedencia.

Generalmente, los atrevidos maleteros eligen el color negro para llevar a cabo la misión, ya que hace juego con el tono de su alma, obviando que, además del papel moneda, llevan en el interior millones de cadáveres, el hambre de miles, la ruindad humana en su peor faceta, la pérdida de valores, el llanto y sufrimiento de americanos de distintas razas, que, piden a gritos el cese a este holocausto que hace añicos los sueños de un futuro mejor.

Cuidado y esa singular valija termine convirtiéndose en un conjunto de féretros que traen consigo la felicidad para este continente.

Quizá, de esa manera, gritemos al unísono como en la otrora época escolar: “Llegaron los bolsos”.

Prof. Daniel Hernández Luengo

Educador y escritor

Miembro de la Academia de Historia del Zulia

dahlpahg@gmail.com

@danielovtsky

 Venezuela