El gas de la muerte no tiene olor en Maracaibo

Maracaibo fue la primera ciudad venezolana en contar con una red para el suministro de gas directo al sector doméstico, estamos hablando del año 1938. Fue la Compañía Shell la que operó la red inicialmente y en 1945 le transfirió esos derechos al Municipio. Todo esto hizo que Maracaibo se desarrollara comercial e industrialmente, trayendo como consecuencia bienestar social y calidad de vida a sus habitantes.

Hoy en día el servicio de gas es prácticamente inexistente debido a la falta de mantenimiento e inversión, aunado a los altos precios que cobran por recargar las bombonas, han obligado a volver a las prácticas cortar leña para poder preparar los alimentos.

Recientemente hubo una explosión en un apartamento por acumulación de gas, en donde lamentablemente hubo dos fallecidos. Esta tragedia pudo haberse evitado con algo tan sencillo como odorizar el gas doméstico.

En estos momentos la empresa prestadora del servicio de gas en Maracaibo (SAGAS), no está odorizando el gas, y esto se convierte en un asesino silente del que conduce a un sueño eterno, en el mejor de los casos: hasta un asesino estruendoso capaz de terminar con la vida de cualquier cantidad de personas, si se da una reacción en cadena.

Y es que los gases combustibles componentes del gas doméstico (Propano, Butano, Metano y mezclas de ellos), son incoloros e inodoros, imperceptibles al humano y, por ende, extremadamente peligrosos. Para evitar esto, es obligatorio mezclar este gas combustible, con un gas odorizante (normalmente Metil o Etil-mercaptano). De esta forma, por el olor característico del gas, las fugas son detectadas al olfato y se pueden tomar acciones preventivas.

¿Existen formas de detectar si se está en presencia de una fuga de gas?, sí, los síntomas más comunes de intoxicación por gases son: malestar general, dificultad para respirar, dolor de cabeza, náuseas, dolor en el pecho, irritabilidad, estado mental alterado, otros síntomas neurológicos, pérdida de la conciencia, coma y muerte.

Pero no es solamente en casas habitadas donde el tema de la acumulación de gases se hace presente, en las casas cerradas también. Y es que en estos espacios pueden tener acumulación por falta de ventilación de gases proveniente de las instalaciones sanitarias (gases cloacales), cuando algunas piezas sanitarias como pocetas, lavamanos, duchas y sifones de piso pierden su sello hidráulico por la evaporación del agua de estos, los cuales son una barrera para los gases y malos olores.

Para evitar esto lo recomendable es que exista algo de ventilación natural sobre todo en las cocinas y baños y cada cierto tiempo una persona o familiar descargue agua en todas las piezas sanitarias para evitar percances.

Sin embargo, es el Estado el principal responsable de evitar este tipo de tragedias por cuanto debería plegarse al fiel cumplimiento de la normativa legal vigente establecida en las Normas para el Ejercicio de las Actividades de Industrialización, Almacenamiento, Transporte, Distribución y Comercialización de los Gases Metano y Etano en el Territorio Nacional (Gaceta Oficial Nº 36.585 del 19 de noviembre de 1998), en donde se establece que Los distribuidores deberán odorizar el gas que suministren por las redes de tuberías urbanas, o por otro medio autorizado, cumpliendo con lo establecido en las N.T.A., en materia de odorización. También en la norma venezolana (COVENIN 928:2019), sobre Instalación de sistemas de tuberías para el suministro de gas metano o gas licuado de petróleo (GLP) en edificaciones residenciales, comerciales y otros. Esta norma está hecha bajo la premisa que el gas debe estar odorizado y es responsabilidad de la empresa prestadora del servicio.

En consecuencia, todas las pérdidas humanas y materiales que se produzcan por acumulación de gases, si bien es cierto, pueden ser tomadas como una responsabilidad individual; en lo colectivo pasan por ser responsabilidad de quien debe velar por resguardar la vida de los ciudadanos. Mientras exista un régimen indolente cuya única ocupación sea mantenerse en el poder, no existirá una real aplicación de políticas públicas que deriven en servicios públicos de calidad y, por ende, en la calidad de vida que merece todo marabino.

Lamentablemente en Venezuela existe una grave crisis en la presentación de los servicios públicos, los cuales deben garantizar suministros continuos y de calidad, para contribuir en el bienestar social y poder tener calidad de vida, aunado a todo esto las autoridades competentes en la materia conocen el enorme peligro al que están sometiendo a nuestra población.

Mientras tanto, Maracaibo entera es una cámara de gas a la espera de su próxima víctima.

Abg. José Antonio Robles