Opinión: “Si nos fuéranos veníos, no nos fueran agarraos”

No existe nada más placentero que la tranquilidad. Esa sensación de armonía y felicidad, invadió a casi toda la nación venezolana el viernes dieciocho próximo pasado, debido a la sentencia emanada en el caso de los narcosobrinos de la pareja inconstitucional, por cuyo delito una vez más se constató, que en el país del norte las leyes se cumplen, y la justicia no es ciega como ocurre en Venezuela.

Reiteradamente al inicio del juicio, Campos Flores trató de exteriorizar una seguridad fingida, sonriendo y lanzando besos a su amante esposa; imitando de manera paupérrima con sus malas dotes de actor, al gran comediante Honorio Torrealba en un viejo sketch titulado “El Tira Besitos”. Pero en la medida que transcurrieron los días, el “tira ós-culo” cambió de actitud; llegaba al estrado con ceño fruncido y cara de pocos amigos, haciendo pensar que necesitaba altas dosis de moringa para contrarrestar lo que venía.

Es necesario aclarar, que tampoco se trató de un complot del gobierno estadounidense contra unos jóvenes ingenuos. Ambos procesados tenían larga experiencia en el tráfico al exterior de estupefacientes.

Controlaban el principal aeropuerto del país, el hangar presidencial. Trabajaron metódicamente para ejecutar un complicado acuerdo del traslado de drogas. Conocían su destino final. Acordaron el pago de novecientos mil dólares por la llegada del vuelo a la isla de Roatán. Previamente, justificaron su ilegal movimiento con el fin de impulsar la campaña de Cilia Flores y, a la vez, poder consolidar su familia en el poder.

Necesitaban cancelar veinte millones de dólares, como pago único por los cuatro mil votos que cada dirigente de parroquia le habían conseguido, para posicionar como ganadora a la hoy, y que, primera dama. En pocas palabras, hubo una planificación sistemática de acciones, que los hizo convertir en lo que hoy son: culpables.

Finalizando la tarde del viernes, en medio de la casi interminable espera de la deliberación del jurado, y en virtud que la periodista Mailbort Petit no hacía el gran anuncio final, me dispuse a deleitar el paladar con un exquisito dulce de lechosa —tal como lo hacía el comandante eterno con su sarcasmo característico, denotando tranquilidad extrema—; plato digno de exportar para su comercialización en todo el territorio norteamericano, incluyendo las gélidas cárceles neoyorkinas; para que los convictos procesados puedan degustar  y algunos recordar, la exquisitez de nuestro postre típico, al igual que el bienmesabe o el milhojas.

Esta causa procesal se convirtió sin duda alguna en aliciente para muchos, que catalogan el hecho como el primer paso concreto de medidas judiciales internacionales, aplicadas contra el gobierno de Maduro y compañía.

Internacionalmente, quedó demostrado el vínculo de varios personajes del régimen con los negocios ilícitos de los sentenciados. Evidencia significativa que demuestra la naturaleza corrupta del sistema, y su relación con diversas células del terrorismo mundial.   

¡Llegó la hora del programa! Por los momentos pónganse cómodos, mientras escuchamos y bailamos un poco de salsa con el grupo Cada loco con su tema y su éxito “Si nos fuéranos veníos, no nos fueran agarraos”, dedicado  especialmente a los sobrinos presidenciales...

 

                        Lcdo. Daniel Hernández Luengo