El presidente Xi Jinping quiere que China organice y gane un Mundial

El presidente chino ya ha dejado claro que el progreso del sector futbolístico es una prioridad de su Gobierno, parte del cambio a un nuevo modelo económico basado en mayor medida en el consumo interno, el sector servicios y las empresas del país, públicas y privadas, se han lanzado a participar en el proyecto.

Las firmas al mercado del futbol chino de los brasileños Ramires, Elkeson y Paulinho, el senegalés Demba Ba, el costamarfileño Gervinho, el colombiano Freddy Guarín, el argentino Ezequiel Lavezzi y la compra del futbolista colombiano Jackson Martínez por el Guangzhou Evergrande por US$45 millones,  convirtiéndose en el fichaje más caro en la historia del fútbol asiático, ubicando a China por primera vez a la cabeza en el mercado internacional de transferencias.

El líder Chino igualmente aprobó el año pasado un plan para "reformar el fútbol", y hasta sugirió que “…su país deberá comenzar a entrenar a los bebés para poder llegar a ser exitosos, compartió sus tres deseos: clasificar a otra Copa del Mundo, ser la sede de una y ganar un mundial…". En los últimos 10 años la liga de fútbol estadounidense (MLS) se ha mostrado como el torneo emergente más atractivo, pero la inversión china en su superliga podría interponerse en los planes de la MLS al momento de captar estrellas del mundo del balompié, especialmente en términos económicos.

Curiosamente, el crecimiento del fútbol chino también permite una comparación con Estados Unidos, así como ocurre con los presupuestos de Defensa, exploraciones espaciales y la generación de gases contaminantes.

El golpe más reciente lo ha dado el conglomerado Wanda (propietario de un 20% del Atlético de Madrid), que ha firmado un acuerdo de patrocinio con la FIFA hasta 2030. Las inversiones en patrocinio se han extendido también a la propia liga de fútbol china. La aseguradora de capital público Ping An se ha comprometido a pagar 600 millones de yuanes (82,5 millones de euros) durante cuatro años. China Media Capital se hizo con los derechos televisivos para cinco años por 8.000 millones de yuanes (1.150 millones de euros), una cantidad 32 veces más alta que la previa.

El empresario Jack Ma, propietario del gigante de comercio electrónico Alibaba, ha invertido también en equipos de fútbol, de esta manera los clubes chinos se lanzaron al mercado de fichajes dispuestos a pagar lo que hiciera falta. En el mercado de invierno han desembolsado más de 300 millones de euros, esta táctica de compra de jugadores ha servido a los clubes para tener una mayor proyección en las competiciones asiáticas, y esto fue aprovechado por el Guangzhou Evergrande quien ha ganado el equivalente a la Liga de Campeones del continente en dos de sus tres últimas ediciones.

Pero el nivel del fútbol profesional chino es aún muy bajo, y no necesariamente la llegada de estrellas extranjeras va a elevarlo ni va a conseguir que su selección gane un Mundial tan rápidamente como quisiera el Primer Mandatario Chino. Inglaterra es un buen ejemplo de cómo la avalancha de figuras importadas no ha servido para elevar el juego del once nacional.

El otro pilar del proyecto lanzado por el Gobierno chino es fomentar el fútbol base, una tarea que va en proceso, en virtud de ser un país donde los padres prefieren que sus hijos se concentren en los estudios al no existir en las grandes ciudades espacios para que los niños puedan practicarlo.

Por el momento, la selección china seguirá teniendo muy difícil ser uno de los 32 equipos que viajen a Rusia en 2018. Con ese resultado podría solamente superar a la diezmada Hong Kong y colocarse como segunda de grupo. Aun así seguirá sin depender de sí misma para poder terminar como uno de los cuatro mejores segundos de los ocho grupos asiáticos.

-Jesus Vasquez-