El negocio oculto del Doping que mueve 15.000 mil millones de dólares

El mercado negro de estas sustancias estimulantes, que se adquieren fundamentalmente en ciertos gimnasios y a través de Internet, es tan grande y se halla tan fuera de control que los deportistas tramposos, además de su consabida falta de escrúpulos, no necesitan más que una computadora y conexión a internet junto a una buena cuenta corriente para hacerse con ellas.

El Dopaje en líneas generales es un negocio que mueve 15.000 mil millones de dólares al año, en la Red existe un sinfín de foros de discusión donde los usuarios ofrecen sin ningún disimulo, todo tipo de sustancias dopantes. Se trata de productos no sólo prohibidos por las federaciones deportivas, sino también por la justicia ordinaria, ya que pueden tener efectos muy dañinos en la salud del atleta. En su mayoría, se trata de sustancias elaboradas en laboratorios clandestinos de países de Extremo Oriente y Europa del Este que no se ajustan a ningún control sanitario. “El riesgo de adulteración es muy alto”, afirma un científico europeo que ha participado en numerosos estudios sobre complementos dietéticos usados por deportistas. “No sabes lo que lleva, qué otras sustancias lo acompañan, ni en qué dosis, ni las condiciones de fabricación y conservación, por lo que a largo plazo se pueden sufrir distintas afecciones cardiovasculares o hepáticas.” A pesar de estos riesgos, hacerse con sustancias dopantes no resulta complicado.

En estos foros, en la cual haciéndose pasar por un atleta en busca de anabolizantes, puedes hallar un sin número de productos de dudoso origen, tales como, la nandrolona (esteroide habitual en los casos de dopaje entre velocistas) por unos 50 euros y por cuyo consumo han sido sancionados el atleta inglés, Linford Christie en el año 1999, ganador de la medalla de plata en los 100 metros planos en las Olimpiadas de Seúl que dio positivo, el tenista checo Petr Korda en el año 1998, fue sancionado por un año al encontrarse nandrolona, mientras participaba en el Abierto de Australia.

En este lado oscuro del deporte también se puede conseguir eritropoyetina, más conocida como (EPO), la sustancia que ha agobiado el prestigio del ciclismo profesional desde mediados de los noventa y arruinado las carreras no sólo de grandes figuras de la bicicleta de la última década, sino también de atletas como la estadounidense Marion Jones, que fue despojada de sus cinco medallas (tres oros y dos bronces) conseguidas en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000. La EPO fue concebida como medicamento para enfermos renales, pero tiene el efecto secundario de aumentar la cantidad de eritrocitos en sangre, lo que produce que los músculos reciban mayor cantidad de oxígeno y la fatiga tarde más en aparecer. Esta sustancia puedo tener un costo de 450 euros en el mercado negro, siendo su precio legal en los países donde es permitida su venta por la cantidad de 250 euros. Cabe destacar que la EPO requiere unas condiciones de conservación muy exigentes (mantenerse a una temperatura de entre 2 y 8 grados, que no le dé la luz, etcétera), por lo que adquirirlo no ofrece suficientes garantías.

Además, al contrario de los anabolizantes, que en algunos casos pueden adquirirse legalmente en tiendas de dietética o suplementos deportivos, la venta de EPO se reserva a uso hospitalario, por lo que esta operación es por entero ilegal. El mayor peligro del tráfico incontrolado de estas sustancias es su gran rentabilidad, tal como relata el jefe de la Unidad de Consumo y Medio Ambiente del Cuerpo Nacional de Policía de España, dice que aún no hay estimaciones sobre la cantidad de dinero que mueve este contrabando, aunque sí se sabe que ésta es muy elevada (según la última estimación de Interpol, realizada en 2004, el volumen de negocio de esta actividad a escala global es de 20.000 millones de dólares). Cita como ejemplo una operación llevada a cabo recientemente por su unidad en Madrid en la que incautaron productos dopantes por valor de 1.800.000 euros. “De ahí –afirma– que en muchas ocasiones traficar con anabolizantes resulte más rentable que hacerlo con drogas.”

También tenemos La CERA, (Continuous erythropoietin receptor activator) fármaco estrella e indetectable durante años, estimula los efectos de la EPO propia del organismo y no necesita dosis de refuerzo, lo que es una ventaja para eludir los controles policiales. La Agencia Mundial Antidopaje (AMA) tuvo que llegar a un acuerdo con el laboratorio que la puso en el mercado para crear un marcador que permitiera cazar a los ventajistas. Pero la trampa, como la propia vida, siempre se abre camino: dopaje genético, manipulación química. La Agencia, el Comité Olímpico Internacional y los gobiernos colaboradores han invertido 38 millones de euros en los últimos cuatro años para desarrollar métodos de detección.

En opinión de esta autoridad policial, es previsible que el consumo de este tipo de sustancias, sobre todo de anabolizantes, se incremente en el futuro. Prueba de ello es que la policía ha desarticulado ya varios laboratorios clandestinos en la zona de Levante (Zona cercana a la Costa Mediterránea), cuando tradicionalmente España importaba estos productos, provenían en su mayor parte de países asiáticos. Según la autoridad consultada, el destino principal de estos estimulantes es el gimnasio, donde se distribuyen por individuos sin apenas conocimientos médicos o farmacológicos.

Pero la experiencia ha demostrado que estas sustancias tienen como consumidores preferentes a los deportistas aficionados, ya que la mayoría de los atletas profesionales cuando consumen sustancias dopantes las adquieren por otros medios y con frecuencia asesorados por facultativos. Sin embargo, desde el Consejo Superior de Deportes de España se afirma que, cuando se trata de adquirir sustancias en el mercado negro, las fronteras entre el deporte amateur y el de alta competición no están claras. “Es un totum revolutum”, que puede traducirse como “Todo Revuelto”. Los anabolizantes de diversos tipos copan el mercado de las sustancias prohibidas a nivel Mundial, según fuentes policiales. Esto se debe en parte al enorme consumo de estas sustancias por parte de los fisicoculturistas, que necesitan de ellas para moldear sus musculaturas imposibles.

Sin lugar a dudas los deportistas se sienten atraídos por mejorar su rendimiento de una forma poco convencional, si bien es cierto son personas entregadas y sacrificadas, también es cierto que son incapaces de asimilar las mieles del éxito o de acarrear las cadenas del escándalo. No es la primera vez ni la última que las vidas de los deportistas de élite se truncan después de ser seducidos por el relucir del lado oscuro, para terminar en un cóctel explosivo de problemas familiares, psicológicos y delictivos.

 

-Jesus Vásquez-