El béisbol Japonés la Liga que le gusta al Gobierno de Cuba

Por: Jesus Vásquez

La Liga de Béisbol de Japón es considerada una de las más competitivas del mundo detrás de las Grandes Ligas de Estados Unidos, por lo que se convierte en la meta más codiciada para muchos peloteros latinoamericanos que no lograron recibir una oportunidad en la pelota profesional estadounidense.

Incluso el alto nivel del béisbol nipón se ha ratificado en el Clásico Mundial de Béisbol organizado por las Grandes Ligas (MLB), donde se han proclamado campeones en dos de las tres ediciones que ha habido.

Progresivamente, la liga ha tenido un aumento de jugadores cubanos, quien  cuenta con ocho (8) jugadores, algo que hasta hace un par de años atrás era impensable debido a la prohibición del gobierno de La Habana de que sus jugadores participen en ligas profesionales, a no ser que deserten. Pero las cosas han cambiado, en gran medida forzadas por las realidades económicas de la isla.

La apertura de Cuba y la movida del gobierno cubano busca generar divisas que son inalcanzables con peloteros desertores.

En septiembre de 2013, el gobierno cubano autorizó que sus jugadores puedan participar bajo contrato en distintas ligas del mundo, pese a que en la isla caribeña no existe béisbol profesional desde 1961.

El ente gubernamental encargado de fungir como "agente" de estos jugadores es Cubadeporte, que contacta a los equipos nipones, invita a los buscatalentos o scouts, organiza las demostraciones, negocia los contratos y administra los pagos hechos por los equipos a los jugadores.

Por todo esto el gobierno retiene el 20% del sueldo del jugador bajo la figura de impuestos y contribución al Seguro Social. Si bien el gobierno actúa como representante y se queda con una tajada considerable,  todavía el dinero que queda en manos de los jugadores es enorme para las condiciones cubanas.

Recientemente los Peloteros cubanos que se encontraban en Japón eran: Bárbaro Cañizales, (Halcones de Fukuoka Softbank). Juan Miranda, (Guerreros de Nippon Ham). Michel Abreu, (Guerreros de Nippon Ham). Leslie Anderson, (Gigantes de Yomiuri). Frederich Cepeda, (Gigantes de Yomiuri). Yulieski Gourriel, (Estrellas de la Bahía de Yokohama DeNa). Yunieski Betancourt, (Búfalos de Orix). Alfredo Despaigne, (Marineros de Chiba Lotte.)

Los primeros cuatro (4) desertaron antes de la apertura, la alternativa era la deserción. Lo hacían mientras participaban en giras o torneos internacionales, o simplemente lanzándose en balsas al estrecho de la Florida.

Jorge Ebro, periodista del diario El Nuevo Herald de Miami, explicó a BBC Mundo que la decisión del gobierno cubano "busca que los jugadores que están en ligas profesionales sigan representando al país en torneos internacionales o que más adelante vuelvan a la propia Serie Nacional (liga cubana), algo que no pueden hacer si juegan en el sistema de Grandes Ligas de Estados Unidos".

Pero el aspecto clave de toda esta movida política del gobierno cubano frente al béisbol local es la obvia posibilidad de que Cuba pueda recibir divisas en vez de perder al jugador y el dinero que éste puede generar en su carrera profesional a consecuencia de una deserción.

Actualmente tenemos el caso de  Yoenis Céspedes, quien firmó un contrato de 36 millones de dólares por cuatro (4) años con los Medias Rojas de Boston, y  (hoy día jugando con los Mets de Nueva York,) Yasiel Puig, US$42 millones por siete temporadas con los Dodgers de Los Ángeles, y José Dariel Abreu con US$68 millones por cinco años con los Medias Blancas de Chicago.

Si no existiese el embargo y Cuba pudiese negociar un acuerdo similar con las Grandes Ligas, el gobierno de La Habana estaría percibiendo US$5,72 millones al año durante los primeros cuatro años de esos contratos.

En Japón existe una regla no escrita que dice que los peloteros no pueden percibir más de 500 millones de yenes al año (unos US$4,9 millones), pero son, de lejos, la segunda mejor liga en cuanto a salarios.

Actualmente hay ocho jugadores nacidos en Cuba que participan en la liga japonesa de béisbol. Sin embargo, los primeros cuatro son peloteros que ya se habían fugado de la isla.

Las autoridades de la isla estaban obligadas a actuar o de lo contrario corrían el riesgo de quedarse sin el mejor talento y encontraron la solución de enviar jugadores a la Liga Mexicana de Verano y a la Liga Japonesa.

La decisión de permitir que los peloteros de la isla puedan jugar en ligas profesionales del mundo fue tomada en su momento con un aire de duda, pues no es primera vez que el gobierno de La Habana anunciaba una medida en ese sentido y luego no cumplía su palabra.

Pero esta vez no hay marcha atrás, al menos eso parece, esto vendría a marcar un antes y un después en el béisbol cubano, que desde que Fidel Castro tomara el poder en 1959  fulminó cualquier vestigio de profesionalismo en el deporte.