Cuidar los recursos naturales es vital contra impacto del cambio climático

Mucho se dice del gran calor percibido en la ciudad de Maracay, pero poco se conoce de los fenómenos que dan origen a las intensas temperaturas. El urgente cuidado y preservación de los recursos naturales es un secreto a voces, que gran parte de la población ignora porque aún desconoce el verdadero impacto de la contaminación.

El secretario sectorial del Poder Popular para Construcción Ambiental y el Ordenamiento Territorial del Gobierno Bolivariano de Aragua, Edward Castillo Rodríguez, explicó que la llamada “ola de calor” no es más que calor acumulado: Un efecto conjunto de la declinación del sol, el exceso de CO2 en la atmósfera y la secuela del fenómeno climático ‘El Niño’.

“La primera semana de abril, el sol estuvo prácticamente encima de Maracay y es la semana que tradicionalmente es la más caliente. Ya el sol se ha ido rodando hacia el Norte en su declinación, pero se ha ido generando una acumulación de calor”, declaró.

La autoridad expresó que todo el Norte de Suramérica experimenta una temporada seca, muy cálida, por el fenómeno de El Niño, que causa calentamiento a nivel del Ecuador de las aguas oceánicas de El Pacífico, lo cual origina humedad y lluvias en el Centro-Sur de América, pero aire seco y sequía en el Norte de América, afectando por ende a Venezuela.

“Es la coincidencia de fenómenos que usualmente no vienen juntos, pero que nos tocó vivirlos. La transición del sol en su declinación al Norte se sumó al efecto de sequía de la última parte de El Niño, que esperemos que acabe este año porque ha sido un fenómeno largo de tres años”, sostuvo la autoridad gubernamental, al mismo tiempo que detalló que esto ocurre como consecuencia del calentamiento global y el cambio climático.

Esta variación ha afectado el régimen de lluvias y la captación de agua de los embalses. El Niño tradicionalmente acontecía cada 12 y 14 años, y tenía un periodo de duración de tan sólo un año, pero en estos últimos años se ha presentado con mayor frecuencia y ha perdurado mucho más tiempo, según informó Castillo.

A lo anterior, se adiciona la alta carga de partículas de dióxido de carbono (CO2) que posee la atmósfera, producto de la quema de caña, vertederos e incendios forestales que se han suscitado en diversas zonas del país.

“El CO2 en la atmósfera retiene el calor logrando que se acumule, como en una especie de micro efecto invernadero, porque el calor en vez de disiparse en las noches, es retenido y se suma al infrarrojo generado al día siguiente (…) Si tratas de ver el cielo al atardecer o al amanecer, se observa mucha bruma, esa bruma es CO2, es humo, son contaminantes”, comentó.

Protección de los recursos

Ante esta situación, la recomendación de Castillo es la preservación y cuidado de los recursos naturales, ya que tras los períodos de sequía disminuye el nivel de los embalses y esto requiere no sólo el uso consciente de la energía eléctrica, sino también del agua.

Además, la ciudadanía debe actuar ante la alta intervención del hombre en las cuencas altas, donde se llena de agua los acuíferos. “El agua subterránea se recarga cuando llueve en la cabecera de los ríos, siempre que haya bosque. Cuando quitamos el bosque para poner fresas, duraznos, maíz o cualquier otra cosa, o quemamos la montaña, estamos quitando el paraguas que frena la lluvia y permite que se acumule el agua subterránea”, arguyó el Secretario de Ambiente.

Pero, ¿por qué son tan importantes los acuíferos?.  El agua subterránea acumulada va saliendo de su depósito a alimentar los ríos, manantiales y lagos. Si se retira el bosque, esta agua no se infiltra en el terreno y se corre el riesgo de que esta circule superficialmente y se evapore antes de su destino final.

Adicionalmente, la ausencia de árboles en las cuencas altas contribuye a que los pozos de agua se queden secos, lo cual requiere que se baje la perforación porque no se recarga lo necesario.

La única solución en estos casos, es reforestar estas zonas, tal y como lo hace el Gobierno Bolivariano en la parte alta del río Aragua, donde se han sembrado más de 150 mil árboles con la ayuda de seis comunidades, Conare, voluntariado de la Juventud Ecológica y Misión Árbol.

“Sin bosques no hay agua, los ríos se podrían quedar secos. Nunca habíamos visto una temporada tan dura y esto ha afectado incluso la parte alta del Henri Pittier que, aunque no se quemó el año pasado, la vegetación está completamente seca, como no se había visto en muchos años”, informó Castillo.

El crecimiento poblacional ha obligado a que las tierras que eran agrícolas ahora sean urbanizaciones, barrios y avenidas, lo cual ha variado también el porcentaje de radiación que cualquier superficie refleja respecto a la radiación que incide sobre la misma.

Es decir, que la temperatura que rebota de un bosque es mucho menor a la que emana de un cemento o concreto, y por ello las ciudades siempre son más cálidas. Esto, llama a la reforestación urgente de las comunidades urbanas.

Una tarea adicional

En Aragua, pleno Centro del país, la cantidad de incendios originados por la mano del hombre de vegetación han ido en crecimiento.

“No existen incendios espontáneos, porque eso requiere de condiciones de temperaturas más altas y aquí no se dan.  Estos incendios son por descuido y por imprudencia, por negligencia, por mala intención, y es necesario que esas conductas se eliminen”, dijo el secretario de Ambiente.

En tal sentido, subrayó que es el momento de explotar la caña de azúcar sin quemas, que la ciudadanía reporte los incendios forestales a Protección Civil (PC) y que las personas encargadas de clasificar desechos en los vertederos, dejen de quemar la basura. Ello, con el objetivo de disminuir la cantidad de CO2 que se emana a la atmósfera y contribuir al descenso de la temperatura. 

La Guardia Nacional Bolivariana y PC han sumado su grano de arena protegiendo el mayor pulmón vegetal de Aragua, el Henri Pittier, al realizar labores de refrescamiento para salvar su vegetación.

Este proceso, es importante para los bosques de galería, es decir, la formación vegetal asociada a los cursos de agua, porque cuando están verdes ayudan a frenar los incendios.

No obstante, se necesita del respaldo de las comunidades para que realices el reporte temprano de cualquier quema de vegetación, con la finalidad de que PC tome las medidas necesarias para su mitigación.

“Es necesario un cambio en los parámetros de las cuentas y que la gente empiece a ahorrar agua hasta que llegue la temporada de las lluvias, para que los sistemas no colapsen”, detalló la autoridad.

Zonas de atención

Para el Secretario de Ambiente, las zonas de Aragua que deben preservarse de las quemas, son las zonas altas de los ríos, toda la Cordillera de La Costa y toda la Cordillera del interior.

Ello, acompañado de nuevas políticas agrarias para la siembra de café de sombra en todas las cuencas altas, como única posibilidad de cultivo para permitir el equilibrio en el flujo del agua subterránea.