Arena logra mayoría en las elecciones legislativas y municipales

La extrema derecha tomó ventaja hoy en el escrutinio preliminar de las elecciones legislativas y municipales en El Salvador, mientas que el voto nulo, impulsado por la ciudadanía desencantada con la clase política, sorprendió.

La opositora Alianza Republicana Nacionalista (Arena) se puso a la cabeza de los resultados en los comicios legislativos con el 24,9 por ciento de los votos escrutados después de 4 horas del cierre de las urnas.

Los datos del Tribunal Supremo Electoral (TSE) otorgaron al menos 200.051 votos válidos a Arena, 72.077 más que los 127.984 otorgados al oficialista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), con lo que la derecha mantendría el control en el Congreso.

Hasta las pasadas las 23.20 hora local (05.20 GMT del lunes) se colocó en el tercer lugar la también derechista Gran Alianza por la Unidad Nacional (Gana) con 65.229 votos y el Partido de Concertación Nacional (PCN) en la cuarta plaza con 59.799.

Diversos analistas políticos, igual que las encuestas, preveían este “voto de castigo” a la izquierda, atribuido principalmente al desgaste del FMLN como partido gobernante desde el 2009 y por la expulsión del actual alcalde de San Salvador, considerada la “joya de la corona” en las elecciones salvadoreñas, Nayib Bukele, uno de los políticos más populares.

De hecho, Bukele abanderó un movimiento pro voto nulo, el cual podría constituir su base de cara a las elecciones presidenciales que busca ganar con su movimiento “Nuevas Ideas”, que solo en los comicios legislativos ya superó los 32.600 votos.

Tras la expulsión de Bukele en 2017, el FMLN ungió a la diputada Jackeline Rivera para tratar de retener el gobierno de San Salvador frente Ernesto Muyshondt, un cuestionado diputado de Arena por negociar con las pandillas en 2014 durante las elecciones presidenciales.

Muyshondt, con apenas el 16 por ciento de los votos escrutados por San Salvador, se proclamó ganador de los comicios y se sumó a sus colegas de las localidades de Santa Tecla (suroeste), Antiguo Cuscatlán (suroeste) y Santa Ana (noroeste), que son de las ciudades más importantes del país.

Estos políticos se agenciaron el triunfo con sus datos propios debido a que la lentitud en el recuento de votos de diputados, que según el TSE tiene uno de los sistema más complejos del mundo, retrasa el escrutinio de los comicios municipales.

Pese a que los partidos políticos llegaron a estas elecciones con la mente puesta en las presidenciales del 2019, la legislatura que surja para el Congreso deberá elegir a 4 jueces constitucionales del Supremo, magistrados de la Corte de Cuentas, al procurador general y de Derechos Humanos, y al fiscal general.

También deberán tomar acuerdos para la amortización de 800 millones de dólares en deuda soberana que vencen en diciembre de 2019 y sobre otros 2.800 millones de dólares solicitados por el Ejecutivo para cubrir el déficit del presupuesto del 2019 y renovar Eurobonos que vencen entre ese año y el 2024.

La aparente desidia con la que los partidos llegaron al ruedo contagió a los electores, de los que hasta la mitad de la jornada apenas habían votado el 21,6 por ciento de los casi 5,2 millones convocados.

Las elecciones estuvieron alejadas de su característico jolgorio y colorido, y se vieron inundadas por una aura soporífera, que se reflejó en las urnas y en el ánimo de los miembros de las Juntas Receptoras de Votos (JRV).

Un total de 5.186.042 salvadoreños fueron convocados para estas elecciones, que comenzaron con retrasos en algunos centros de votación por la tardanza en la entrega de los materiales y la demora en la llegada de los miembros de las JRV, entre otras causas.

EFE