Copeyanos del Táchira reaccionan ante traición del diputado Franklin Duarte

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No soy un militante activo de la organización, pero soy socialcristiano por convicción. Mi padre me enseñó a querer la doctrina social de la Iglesia y con ello me introdujo en ese mundo partidista. Con los años he visto pasar a cantidad importante de dirigentes como sus representantes.  Líderes distintos han colmado la escena y se ha llegado al poder por el camino de la participación electoral.

Fuimos enseñados a través del trabajo y el compromiso a crear mística y sentido de pertenencia.

La política de nivel estaba dada por el debate de propuestas cimentadas en el pensamiento socialcristiano. Éramos portadores del estandarte de la libertad.

Las nuevas generaciones participaban de la toma de decisiones, pero se imponía el respeto a las opiniones de los demás. Aprendimos a ganar y a cobrar, pero también a perder y reconocer al contrario. No nos entregamos, luchamos y defendimos lo nuestro en el marco de la norma aceptada por todos.

Hoy nadamos sin rumbo. La mezquindad nos gobierna y la deformación nos carcome. Nos parecemos a los comunistas, llenos de odio, y atacamos al contrario como enemigo. Cuánta falta hace el vuelvan caras.

COPEI no es la sombra de sus principios y valores. La corrupción que se evidenció en la gestión de César Pérez Vivas, no solo fue el piso para que retornaran al poder los fascistas, sino que dio nacimiento a corruptos convertidos en dirigentes como es el caso de Franklin Duarte. Persona que fue cuestionada por corrupción por el manejo doloso en la Caja de Ahorros de la Policía del Táchira. Allí Pérez Vivas jugó a la impunidad y lo consiguió y ese seudodirigente aprendió a delinquir. Son mis compañeros de COPEI los responsables de ese entuerto y que ahora quieren lavarse las manos. Así actúan los irresponsables. Franklin Duarte no actuó solo en la traición a los venezolanos, era el supuesto Secretario General de lo que denominan el COPEI legítimo que capitanean César Pérez Vivas y Fernando Andrade.

Este señor Fernando Andrade tengo conociéndolo como dirigente de COPEI desde que su papá le consiguió como premio que fuera Alcalde de Michelena. El señor Andrade padre,  acostumbrado a hacer dinero y vivir a expensas de los gobiernos de turno, creyó conveniente que su mascota tenía que ser además Gobernador del Táchira. Tal vez pensó que así saqueaba el erario público sin intermediarios. También muy amigo de Pérez Vivas.

Lamentablemente, en COPEI se impregnó la opacidad. La creatividad pasó al olvido, y ahora nos dirigen enclenques raponeros.

AD nos ganó las primarias a gobernadores, y seguimos sin reconocer a los ganadores. El comportamiento de nuestra dirigencia ha sido decepcionante porque entienden la política para la prevenda. Franklin Duarte de policía pasó a millonario. Eso no se entiende si ni remuneración recibía desde la Asamblea Nacional.

La mediocridad gobierna en COPEI.

Me niego a callar tal aberración y pido perdón.

Gustavo Adolfo López Barrientos, un copeyano de a pie.